¿Quién no ha tenido que acudir en algún momento a un taller por algún problema en su vehículo? A mí me ha ocurrido en varias ocasiones y está comprobado que no siempre es la misma causa la que origina el problema. De ahí la importancia de contar con profesionales de confianza, ¿verdad? A continuación, vamos a aprovechar estas líneas para hablaros sobre las averías más comunes en los coches. Puede que tu automóvil haya presentado una o varias de ellas alguna vez.

Lo primero que tenemos que tener claro es que son muchos los fallos que pueden tener lugar a lo largo de la vida útil de un vehículo. Hay que pensar que es posible que cada componente pueda tener una avería en algún momento, aunque los coches cada vez están mejor fabricados y duran mucho más tiempo.

Para saber cuáles son las averías más comunes en los vehículos, hay que acercarse a las estadísticas y a la experiencia de los profesionales. En mayor o menor medida, todos tenemos algún especialista de confianza. Yo cuento con un taller de mecánica rápida en Madrid al que suelo acudir cuando tengo algún problemilla en el coche. ¿Y vosotros?

Así, por ejemplo, el principal inconveniente que suele darse en los vehículos tiene que ver con la aparición de fallos de batería. El más habitual suele ser su descarga, provocando que el coche no arranque. Es posible que la razón sea calor o frío extremo. En estos casos, será posible arrancar el vehículo con pinzas, consiguiendo que la batería vuelva a cargarse.

En caso contrario, lo más normal es que la propia batería se encuentre agotada, por lo que tendremos que llamar a una grúa para llegar hasta el taller y que sustituyan este componente. De cualquier manera, lo ideal será siempre controlar el estado de la misma para saber cuándo está llegando al final de su vida útil.

Los neumáticos suelen acumular otro buen puñado de las averías más comunes en los coches. Hay que tener presente que estos elementos son el único punto de contacto entre el vehículo y la carretera, por lo que su buen estado es fundamental para nuestra seguridad. Un mal uso, un mantenimiento escaso o el desgaste excesivo son las principales razones que provocan los fallos.

Junto a batería y ruedas, los discos y pastillas de freno también suelen requerir bastante vigilancia. Los discos tienden a deformarse por el constante uso que se les da, mientras que las pastillas también intervienen activamente en el frenado, por lo que es conveniente sustituirlas cada cierto tiempo.

Aparte de todas estas, hay otras averías bastante habituales, como fallos en la suspensión, fugas de aceite o del líquido de los amortiguadores, fallos en la caja de cambio o en el turbo del coche. En mi caso, contar con un equipo de expertos en reparación de turbos supone una gran tranquilidad. De ahí la necesidad de buscar siempre talleres profesionales en los que poder depositar nuestra confianza.